domingo, 17 de octubre de 2010

Guerra de Soberbia


Se oyen rumores de guerra
exclama voz del desierto
soberbia por un vil injerto
de rabia y hambre de perra.

Son muchos sus seguidores
cegados por tanta lengua
nociva a la paz la mengua
de eclipse opaca; no adores.

Los nombran engañadores
los de principios decentes
los que de amor son docentes
y no son conquistadores.

Escupe su labia mala
cual lava que arde fogosa
que pretende ser hermosa
siendo infierno como bala.

Su oído distorsionado
la melodía aniquila
la esconde en rota mochila
al hombro del traicionado.

Condena a los que más tienen
aun por su propio esfuerzo
acostumbrado al refuerzo
los más pobres lo mantienen

Hartos están sus hermanos
de sufrir por ideales
extintos en los zarzales
hiriendo inocentes manos.

Ya dejémonos de realce;
de esa sed que vanagloria
mejor hagamos historia
con amor de largo alcance.

sábado, 9 de octubre de 2010

Bailarina de Mi Pensamiento


Me veo en tu ojos
de luciérnagas saltarinas
pareciendo bailarinas
en carruseles de otoños.

Fuiste el despertar de mis sentidos
me llevaste a lugar distante
donde era primitivo tu semblante
iluminando el renacer de mis latidos.

De pétalos tus labios nacidos
de una rosa plantada en mi simiente
que se alaba por ser la más vehemente
que arde en los recuerdos bendecidos.

Eres el mar de mis caricias
se hunden en tus pieles profanas
haciendo arco iris entre sabanas
que forman bandera de paz sin malicias.

Es del cielo una primicia
recoger suspiro atado
al que ahora enamorado
suelto altivo a la justicia.

Me voy pero sin prisa
bajo la brisa de tu manto
y me refugio en el Amaranto
que crece en tu inmaculada sonrisa.

Fruto de mi entraña (dedicado)


Parte y carne de mi ser
semilla de mi entraña
heredera universal que nadie empaña
pionera de mi más profundo querer.

Manantial de mi cordura
placer de mi esperanza
historia y remembranza
de flores, cantos y dulzura.

Mes de julio en verano
fue tu primera cuna
que ataviada por fortuna
te hizo recibimiento temprano.

Reflejo de mis letras
arco-iris de mil colores
la flor más bella de mis amores
que al corazón sutil penetras.

Ángel de mi plegaria
que con tus alas me proteges
te suplico nunca me dejes
sufrir angustia que desaira.

Quisiera ser eterno
si el creador lo permitiera
y trazar sendero que condujera
a tu felicidad que en mí yo interno.

Hago paz de adversidad
con tan sólo pensarte
pues soy de tus manos arte
reflejado en unidad.

Hija de mi alma
te refugio en mano santa
la que guarda y encanta
para siempre tener calma.

Sueño Ardido


Ardido bajo el sol que dora las ganas
miro hacia el sur de tu curtida tez
que hace movimiento como ágil pez
y va revolcando las memorias profanas.

No consigo despejar tu cuerpo moreno
que desnudo flagela el pensamiento
y la mirada atónita que en contentamiento
penetra la encrucijada que marca tu terreno.

Los despertares imaginados
bajo el manto de sus simétricos pechos
con aureolas dibujando mares en lechos
ahora se pierden en horizontes espinados.

Las manos que hacían surcos
sobre la arcilla de los tejidos,
engrosando el mástil de los gemidos;
dejan sus huellas fantasmas sobre ecos.

Hacer de tu pelvis el manantial de la vida
embriaga la entrada y salida de mi hombría
y es ahora el vía-crucis donde la cruz abría
el paraíso terrenal de tus piernas en ida.

Ya el ébano y el coral son más oscuros
que el resplandor que deja el sudor
de entre tus piernas que desmoronan con pudor
del trajín de tus caderas hamaqueando fuertes muros.

Hasta aquí llegó ese sueño morena y mestiza
la memoria guarda el estero de mi mar
abierto de par en par
para rociar esencia angelical en el halo de tu riqueza.

La Tentación del Deseo


Ivania, joven de mirada dulce
de tez de aventuras desencadenadas
laberinto sin brújula con alas
con vientos a favor y en contra.
Tu llave sigue extraviada bajo las nubes
entre cielo y la tierra de tu sonrisa
entre el paredón de acusados de adúlteros
entre el perdigón que lanza la granada entre tus piernas.

Se convulsionan los sentidos
conmovidos supuran sus ilusiones
partiendo las medias del deseo
irrumpiendo fantasías compartidas
comentadas y, ¿por qué no? Vividas...

No hace falta ser un sabio para entenderte
para descifrar qué hay detrás de esa piel tersa
de ese pecho que vibra al ver carteras gordas
hinchadas de respuestas rápidas a los males que agobian.

Tendidos están tus calzones bajo el manzano
que miró Adán y rindió tributo a su hombría
donde yace la sombría que cubre tu universo
disfrazado de te quieros y de desaires;
donde sólo la manta que te cubrió recién nacida
es bandera de paz de tu sosiego.

Ivannia, dulce perdición entre ocasos
tenue lucero de la mañana
cobija tu semblante de esperanza
aunque quizá un día, sea demasiado tarde.

El Sueño de Anoche


Anoche, un astro me hizo recordar
su luz tenue entre nubes alumbraba,
casi como pestaña adormitada...
Se sacudía, del sótano inédito
el panfleto autografiado de memorias;
éstas de estragos, de risas y llantos.

La neblina del destino saturaba
el cerro de la inocencia se perfilaba
como pirámide con pico al infinito
haciendo gesto de súplica.
Mientras tanto, seguía el astro alumbrando
como lo hacía la estrella de Belén.

De la ventana de amaneceres
la noche colada entre pinceladas
dejaba la desconsolada gama
de jornadas aciagas
de zapatos rotos, camisas descoloridas
y el escapulario entre los puños.

Al viento adverso azotar
es mejor ver de rendija
no vaya ser la mendiga de la suerte
que te dé un boleto al soterrado refugio
aun viendo hacia al cielo como manchado letrero
de la fantástica NASA.

¡Vaya que amenaza! Así decía el mural
en la esquina comunitaria
donde se amamantaba la esperanza
donde se retorcía de hambre el jornalero
donde se escamaban pieles oprimidas
y aun así, viendo hacia arriba; el astro brilla.

Ya mis párpados cansados se atizan
se desgonza la mirada de la rama de la vida
Moribunda se desplaza sobre la sien arrugada;
¿Será la hora de despedirse? ¡No lo creo!
Faltan veinte para las ocho...
¡Carajo! Dormí con la ventana abierta y me deja el bus.

Dímelo al oído


Dímelo al oído si tú quieres
revienta los tímpanos vírgenes
destruye el balance de mis genes
con sonora voz, si tú quisieres.

Metódico recuento de los daños
se suma el fingir por las noches
escudriñando a fondo los reproches
exacerbados del alma por años.

Ojea las páginas de tu biografía
allí, en donde más duele, pósate
convive con el recuerdo y cásate;
hazlo así de nuevo una osadía.

Transmite incauta el rechazo
bofetea el rostro limpio de un aura
con mano nocturna de amargura
que ejecuta como atroz hachazo.

Pervierte hasta la dermis de mi amor
deshójalo como otoño en procesión
entre el frío de tu alma de incisión
que se deshace al latido del temor.

Al pie de una cruz mi alma se derrama
la brisa arde en el lomo y gotea incesante
queda el vacío entre cuerpo y alma distante
en el cual sucumbe dolido y se difama.

¡Ay, el dolor invade mi blanca página!
Vaciados están los tinteros de mi ser
se mancha inocente fibra al placer
que dejan tus manos que nadie imagina.