lunes, 31 de mayo de 2010

Una Barricada y Un Novenario


Una gota corre sobre la barricada;
sangre joven nacida de la batalla
hace surcos en adoquinado suicida
que es el homicida donde la vida se enmalla.

Del mapa hecho de un disparo
perforando el punto preciso al entrar;
se escurre el suspiro de una patria sin amparo
que aún siendo pequeña, es difícil derrocar.

Las consignas que agitaban las almas
ya se escuchan por diminutos auriculares
en oídos tendidos como redes sobre palmas
que agitadas se mecen en viento de despertares.

El humo de la pólvora del M-16
alborotado asfixia al inocente
que huye como en trazo de Moisés
a una tierra prometida inexistente.

Borroso se ve el bosquejo de insurrección
que antes delineaba un futuro,
la realidad se apodera de lo que antes era obligación
-- vencer o morir-- y ser parte de un humano muro.

No de balde se vacían las plazas antes llenas
no por nada vale mas ser neutro que reaccionario
ya los valles se rebalsan de cruces en forma de colmenas
donde la miel de vida se recuerda con un novenario.

Dolorosa Nostalgia


Empapado el pasto de mis altos caminos
recorridos a pie descalzo, tímido y frío
entumido recibo el doloroso sombrío
de la luna enlutada por los astros divinos.

Desvivido divulgo el amargado suspiro
y el ciprés más llorón hace de eclipse su fronda
cuan radiante quisiera el sol punzarla bien honda
reclamando su ausencia desplomando un zafiro.

Por allí se desplaza la nostálgica musa
que se monta galante como la escaramuza
en su bestia salvaje que resopla agitada.

Saturado el semblante derretido de excusa
al galope arrogante se desprende y expulsa
venturosa nostalgia que al amor lo hace nada.

Punto de Espera


Estacionado e inerte te contemplo
cual si fueras la estela de un cometa
que cruza por los cielos de mi templo
que es un pecho que abierto se encomienda.

Son los pétalos más bellos tus caricias
que siendo ajenas las siento por doquiera
tormentoso es el mundo de injusticias
que me niega a ser tu sol de primavera.

Recojo las piezas del rompecabezas
que forman mi corazón entusiasmado
que aferrado a la ilusión hace riquezas
del tesoro de ese amor desesperado.

De lejos veo tu aura venturosa
regocijado de la vida doy las gracias
por la gracia de verte presurosa
en tu viaje de infinitas fantasías.

Sueño ser el aroma del clavel sobre tu oreja
adornando de colores tu semblante
que se impregna sobre el aire que despeja
de tu frente las pizcas del alma incesante.

Seguiré desde mi puesto inanimado
viendo amaneceres y ocasos
que nacen y se mueren en lo ahumado
que dejan las horas y sus pasos.

Escudo de Avivamiento


No se esconde bajo el escudo
hecho de azúcar y de sal;
la amargura que brota del mal
que perdura en un cuerpo desnudo.

El corazón asila enardecido
bajo el encapotado cielo;
el aliento que frisa como hielo
el soplo de vida que queda enmudecido.

Vertiente de ojo de agua escondido
bajo lo profundo del hastío renacer
conducto evadido por el atardecer
que lleva la hipocresía de origen conocido.

Empantanadas de promesas se van las horas
rompiendo el dique de un pecho firme
que de voluntad rige y dice –no quiero irme,
sin antes despedirme de la tierra que adoras.

Se toma el camino angosto del sufrimiento
se para sobre las espinas del usurero
se remiendan los pantalones del obrero
se detiene la vida en el portal de avivamiento.

El Retorno de Un Rostro


El rostro perdido renace en la palidez
del crepúsculo que ardía en la nostalgia;
su tenue luz es la chispa de la vida en sensatez
que resbala en el esternón de una luna regia.

Los ojos que antes la admiraban desvariaban;
las pupilas dilatadas como mar abierto
asilaban esas miradas que lejos revivían
los amaneceres que consumían del alma un desierto.

Ese rostro, clonado de afrodita,
en su mágica delicia y seductor,
redondeaba el manto de estalactita
que se colgaba de un cielo redentor.

Vierto en su cara la creación de mi mundo
arrebato de su rostro las sonrisas regeneradoras
que suavizan el amor que en ella hundo
entre los muslos de ansiadas alboradas.

La circunferencia de su semblante
encierra el Edén de mi delirio;
devuelve a esta vida errante
lo que en un tiempo fue mi martirio.

Field of Memories


It’s not enough to escape from rapture,
not enough to fly over distant seas
to become the wind under the wings
of the angel that guards the gate of departure.

Not enough stars in the sky to count
not enough light to mock the glee of your eyes
over the tail of a comet that in the heart mounts;
not enough thirst to satiate with the skies.

It’s not enough to dream of your heavens
not enough soul to fill the past’s carcass
buried in the peaceful grasslands,
that feed multitude of wicked ravens.

The moon of your eyes shines brighter
germinating the legacy of your hands
scraping furrows over the heart that tighter
beats its way and proudly stands.

I wrap the tentacles of hope over the future
enough to embrace the universe of your presence
to inundate the dryness of deception…

La Vista Desde Una Ola


Subido en la cresta de una ola
se divisan las obras trascendentes
que sólo el miope las ve con la cola
de su ojo sin malignos precedentes.

Se dibuja en la tira cómica de la vida
un asterisco que parece el sol naciente;
pero en realidad es un eclipse sin cabida
que sin medida oscurece al inocente.

Se suman nubes en forma de misiles
ulcerando con ardiente precipitación,
goteando como lenguas de fuego visibles
triturando el futuro sin vacilación.

Sólo en el aposento de la reconciliación
se guardan los colores de un arco iris
que se abre a los hombres sin maldición
y así quitar las caspas de sus gruesas iris.

La sal del agua marina
arde en el lomo del oprimido
que se alimenta sin la purina
que fortalece al perro entumido.

Si, de la cresta se ve mejor
el aire es limpio y prometedor
confiemos en nuestra naturaleza
tan humana y camuflada de pureza.