martes, 1 de junio de 2010

Cascada de Recuerdos


Hoy se me cierra el mundo.
Busco en la memoria que dejan tus labios,
en el rincón del sarcófago en el que inundo
la ansiedad de mi alma y sus retazos.

Hoy busco angustioso en la arena
que entre tus manos recorrió,
el cristalino grano de mi eterna
primavera que tu paraíso vivió.

A punto de puño y de hoz
talo la caricia que ahora me mata
y dejo esparcido un gemido de mi voz,
que acústico vibra en mi alma y la encanta.

La vela de mi cuerpo se abre al viento
huracanado elevo el mástil de mi vida
encuentro una esperanza que apenas tiento
con la punta de mis dedos en caída.

Hoy encierro en mi mundo una cascada
que en desplome desliza tus recuerdos
parejos caen sobre las nubes de almohada
y forman la barricada que salva sin miedos.

Hoy dejo mi alma en las letras
mi sangre carmesí es la tinta
y un racimo de tibias palabras;
mares en calma que al amor invitan.

El nacimiento de una idea (prosa)

Resalta una idea que nace de una entraña virgen. Alguna vez quiso salir del cascarón donde sola, escuchaba el murmullo del exterior. Un día, la luz del sol secó y rompió el cascarón donde tibiamente se refugiaba. Al abrirse al mundo vio una realidad que jamás, dentro de su tibio cascarón, pensó que pudiera existir. Tomó el primer paso en la senda de este nuevo mundo. Notó por primera vez las huellas que sus pasos dejaban sobre el suelo donde por generaciones, las historias se repetían una y otra vez. Encontró en la primera esquina de la "avenida realidad" su primera experiencia fuera de su cascarón, la cual perturbó aun más la hipótesis que dentro de su tibio refugio se había imaginado.
Era el cadáver de lo que fuera una buena idea, la cual influenciada por la maldad se tornó en una maldición que la llevó al fondo del abismo; su propio infierno.
Siguió camino arriba y notaba que los desvíos que salían a su paso eran anchos y angostos. Sin embargo, en la senda ancha era donde más de estas víctimas solían encontrarse, arrastradas y golpeadas por la vida misma. No obstante, en la senda angosta, aunque sufridos se veían los rostros, aun había señal de vida. A su paso encontró recortes de periódicos que narraban hechos pasados que en cierta forma unían y desunían ideales y creencias. Leyó el derribo de un muro, del primer hombre en la luna, de las pandemias que unían a ricos y pobres por igual y, por qué no, hasta sobre el primer presidente negro en un país vestido de blanco.
Tanta lectura cansó su vista y sin percatarse llegó al final del camino con dos desvíos: el ancho y el angosto. La tierna idea se pregunta...
¿Cuál de los dos tomaré?

Desfile Frente al Trono


Pasa una nube sobre la otra
como barajas en el juego de las vidas;
se dicen llamar las confundidas
navegando cielos ajenos que a nadie importa.

La pólvora de un cuete hace explosión
desde su origen de fiesta patronal,
ilumina prodigioso en el entorno vendaval
que sopla los males, amores y sueños con devoción.

La tinta del bolígrafo de la vida
cada vez de huída se desvanece
plasmando una apocalíptica epístola que alcance
a los lectores alejados de una verdad compartida.

Del canto de un gallo se descubre al fiel
sin temor se adhiere sobre el cuerpo de la verdad
acribillada sin el guarda valla en su potestad
que pide a gritos el ungirnos como bálsamo en la piel.

El desfile sobre el cielo es impaciente
van las almas en su marcha al infinito
quien supiera a dónde van será bendito
desde el trono del creador omnipotente.

Aforismo a Chroma


Que mate el tiempo
con su agónico “tic-tac” incontenible
la odisea que transcurro y anticipo,
que me obliga y doblega imperceptible.

Que se desplacen las horas
los minutos maratónicos
las alboradas melancólicas
y los tempestuosos inviernos.

Que el cronómetro atómico
de la vida continúe.

Que me engendre y me mengüe
con arte filosófico.

Con pinceladas agitadas
de pinceles de arco-iris
pinta el tiempo y no lo siento tornando lo negro en gris
cómo del Fénix sus ardientes cenizas.

Que no claudique mi fe en tempestades
en tumbos que sacudan mi existir,
ya que por escasa que sea mi cosecha por males
de hambre yo no he de morir.

Hoy culmino con ojos a los cielos
muy sabido que no he de caer,
que este mundo nacido de anhelos
en mis manos por siempre he de tener.

lunes, 31 de mayo de 2010

Una Barricada y Un Novenario


Una gota corre sobre la barricada;
sangre joven nacida de la batalla
hace surcos en adoquinado suicida
que es el homicida donde la vida se enmalla.

Del mapa hecho de un disparo
perforando el punto preciso al entrar;
se escurre el suspiro de una patria sin amparo
que aún siendo pequeña, es difícil derrocar.

Las consignas que agitaban las almas
ya se escuchan por diminutos auriculares
en oídos tendidos como redes sobre palmas
que agitadas se mecen en viento de despertares.

El humo de la pólvora del M-16
alborotado asfixia al inocente
que huye como en trazo de Moisés
a una tierra prometida inexistente.

Borroso se ve el bosquejo de insurrección
que antes delineaba un futuro,
la realidad se apodera de lo que antes era obligación
-- vencer o morir-- y ser parte de un humano muro.

No de balde se vacían las plazas antes llenas
no por nada vale mas ser neutro que reaccionario
ya los valles se rebalsan de cruces en forma de colmenas
donde la miel de vida se recuerda con un novenario.

Dolorosa Nostalgia


Empapado el pasto de mis altos caminos
recorridos a pie descalzo, tímido y frío
entumido recibo el doloroso sombrío
de la luna enlutada por los astros divinos.

Desvivido divulgo el amargado suspiro
y el ciprés más llorón hace de eclipse su fronda
cuan radiante quisiera el sol punzarla bien honda
reclamando su ausencia desplomando un zafiro.

Por allí se desplaza la nostálgica musa
que se monta galante como la escaramuza
en su bestia salvaje que resopla agitada.

Saturado el semblante derretido de excusa
al galope arrogante se desprende y expulsa
venturosa nostalgia que al amor lo hace nada.

Punto de Espera


Estacionado e inerte te contemplo
cual si fueras la estela de un cometa
que cruza por los cielos de mi templo
que es un pecho que abierto se encomienda.

Son los pétalos más bellos tus caricias
que siendo ajenas las siento por doquiera
tormentoso es el mundo de injusticias
que me niega a ser tu sol de primavera.

Recojo las piezas del rompecabezas
que forman mi corazón entusiasmado
que aferrado a la ilusión hace riquezas
del tesoro de ese amor desesperado.

De lejos veo tu aura venturosa
regocijado de la vida doy las gracias
por la gracia de verte presurosa
en tu viaje de infinitas fantasías.

Sueño ser el aroma del clavel sobre tu oreja
adornando de colores tu semblante
que se impregna sobre el aire que despeja
de tu frente las pizcas del alma incesante.

Seguiré desde mi puesto inanimado
viendo amaneceres y ocasos
que nacen y se mueren en lo ahumado
que dejan las horas y sus pasos.