martes, 22 de junio de 2010

Bajo un mismo sol


Se cuela en el prisma de un amanecer,
bajo el pétalo de la orquídea que flota
sobre el río del sentimiento al atardecer,
el martirio de un alma que al cielo explota.

De un arco-iris hecho de glorias, se desprende
la gama de colores de la añoranza,
de esas tardes fugitivas donde en grande
se lucía la sortija de su belleza.

Se destila del mural de las memorias
la gota de sabiduría que agudiza
cada paso del futuro sobre escorias
desechadas sobre el fondo que las cotiza.

Libre es rayo en total libertad
partiendo velo de la danza ancestral
que nos arrima al despertad
en jubilosos cantos en lengua universal.

Ya la irradiación de un mismo sol domina;
se queman los desconciertos
se atan cabos sueltos con siglos de resina
y unánimes dejamos los rencores bajo desiertos.

martes, 1 de junio de 2010

Un Letrero en Blanco


Se ve en rótulos por todas partes
"abran bien los ojos"
¿A qué se refieren? dirán unos…
¿A los que ven y son ciegos importantes?

El tambor de barriga de los niños pobres
se hincha del tamaño de dos mundos
y los ciegos de billetes verdes inmundos
se hacen la liposucción de una realidad sin nombres.

Se escriben epístolas jamás leídas
entre borrones y una sangre disfrazada de tinta
que se escurre en cursiva letra extinta
en las manos de un amputado Midas…

Un río hace un desagüe por el delta humano
ya las pancartas rojas se tornan el blancas
las voces imperativas en mansas alabanzas
y un deseo de libertad que con el amor van de la mano.

Ya los letreros sugestivos se borraron
cae el telón estratégico
se cierran los ojos entre un cielo mágico
que cobija la esperanza que usurparon.

Recuerdo Hipócrita


Ya la mirada no se opaca con la sombra del recuerdo;
ya mi pecho no es el fuelle de tu pasión,
ni las brazas encendidas que eran mis manos
arden el vientre que ansioso alojaba los escapes
de esta pasión figurada.

Las gotas de sudor que caían de la frente se secaron;
en intercambio, se abrieron desiertos en la epidermis del alma,
que ahora se broncea infragante en el laberinto del juicio humano,
apartado del realismo mágico que daba morada a tu amor.

Tu timbre de voz es ahora la alarma del desprecio
escucharla sería reventar mis tímpanos con hipocresía
tu lengua sería bayoneta con la que cortas mis alas
ansiosas de alzar vuelo en contra de tu rumbo.

Ya tu mirada no opaca mi vista
mis ojos formaron pupilas de águilas
para verte a fondo –¡hipócrita!

Cascada de Recuerdos


Hoy se me cierra el mundo.
Busco en la memoria que dejan tus labios,
en el rincón del sarcófago en el que inundo
la ansiedad de mi alma y sus retazos.

Hoy busco angustioso en la arena
que entre tus manos recorrió,
el cristalino grano de mi eterna
primavera que tu paraíso vivió.

A punto de puño y de hoz
talo la caricia que ahora me mata
y dejo esparcido un gemido de mi voz,
que acústico vibra en mi alma y la encanta.

La vela de mi cuerpo se abre al viento
huracanado elevo el mástil de mi vida
encuentro una esperanza que apenas tiento
con la punta de mis dedos en caída.

Hoy encierro en mi mundo una cascada
que en desplome desliza tus recuerdos
parejos caen sobre las nubes de almohada
y forman la barricada que salva sin miedos.

Hoy dejo mi alma en las letras
mi sangre carmesí es la tinta
y un racimo de tibias palabras;
mares en calma que al amor invitan.

El nacimiento de una idea (prosa)

Resalta una idea que nace de una entraña virgen. Alguna vez quiso salir del cascarón donde sola, escuchaba el murmullo del exterior. Un día, la luz del sol secó y rompió el cascarón donde tibiamente se refugiaba. Al abrirse al mundo vio una realidad que jamás, dentro de su tibio cascarón, pensó que pudiera existir. Tomó el primer paso en la senda de este nuevo mundo. Notó por primera vez las huellas que sus pasos dejaban sobre el suelo donde por generaciones, las historias se repetían una y otra vez. Encontró en la primera esquina de la "avenida realidad" su primera experiencia fuera de su cascarón, la cual perturbó aun más la hipótesis que dentro de su tibio refugio se había imaginado.
Era el cadáver de lo que fuera una buena idea, la cual influenciada por la maldad se tornó en una maldición que la llevó al fondo del abismo; su propio infierno.
Siguió camino arriba y notaba que los desvíos que salían a su paso eran anchos y angostos. Sin embargo, en la senda ancha era donde más de estas víctimas solían encontrarse, arrastradas y golpeadas por la vida misma. No obstante, en la senda angosta, aunque sufridos se veían los rostros, aun había señal de vida. A su paso encontró recortes de periódicos que narraban hechos pasados que en cierta forma unían y desunían ideales y creencias. Leyó el derribo de un muro, del primer hombre en la luna, de las pandemias que unían a ricos y pobres por igual y, por qué no, hasta sobre el primer presidente negro en un país vestido de blanco.
Tanta lectura cansó su vista y sin percatarse llegó al final del camino con dos desvíos: el ancho y el angosto. La tierna idea se pregunta...
¿Cuál de los dos tomaré?

Desfile Frente al Trono


Pasa una nube sobre la otra
como barajas en el juego de las vidas;
se dicen llamar las confundidas
navegando cielos ajenos que a nadie importa.

La pólvora de un cuete hace explosión
desde su origen de fiesta patronal,
ilumina prodigioso en el entorno vendaval
que sopla los males, amores y sueños con devoción.

La tinta del bolígrafo de la vida
cada vez de huída se desvanece
plasmando una apocalíptica epístola que alcance
a los lectores alejados de una verdad compartida.

Del canto de un gallo se descubre al fiel
sin temor se adhiere sobre el cuerpo de la verdad
acribillada sin el guarda valla en su potestad
que pide a gritos el ungirnos como bálsamo en la piel.

El desfile sobre el cielo es impaciente
van las almas en su marcha al infinito
quien supiera a dónde van será bendito
desde el trono del creador omnipotente.

Aforismo a Chroma


Que mate el tiempo
con su agónico “tic-tac” incontenible
la odisea que transcurro y anticipo,
que me obliga y doblega imperceptible.

Que se desplacen las horas
los minutos maratónicos
las alboradas melancólicas
y los tempestuosos inviernos.

Que el cronómetro atómico
de la vida continúe.

Que me engendre y me mengüe
con arte filosófico.

Con pinceladas agitadas
de pinceles de arco-iris
pinta el tiempo y no lo siento tornando lo negro en gris
cómo del Fénix sus ardientes cenizas.

Que no claudique mi fe en tempestades
en tumbos que sacudan mi existir,
ya que por escasa que sea mi cosecha por males
de hambre yo no he de morir.

Hoy culmino con ojos a los cielos
muy sabido que no he de caer,
que este mundo nacido de anhelos
en mis manos por siempre he de tener.